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Dr.Stefano Gay tiene una mirada vivaz. Detrás de sus ojos inteligentes el pensamiento vuela alto. Habla de la medicina partiendo de una visión holística y sistémica de la sanación. Un acto de co-creación.

Él mismo es la muestra viviente de este acto  co-creativo entre un equipo de médicos ayudados por tecnología de punta: fue uno de los primeros niños nacidos en Italia gracias a la  fecundación asistida:

Mi madre sufría de cáncer cervical. Después de la cirugía de conización, ella logró quedar embarazada y tuvo un bebé. Desafortunadamente, el niño murió tres días después del nacimiento debido a problemas médicos y errores durante el parto. Sea que mi madre estaba sufriendo el luto sin procesarlo, sea por las cicatrices quirúrgicas,  mi madre ya no podía quedar embarazada; mis padres seguían buscando un hijo y, como mi padre era médico, decidieron confiar en la ciencia.  Después de dos años de inseminación artificial, fijate tú,  gracias a una nueva técnica médica nací yo.

A partir de  algunas experiencias vividas junto a  su padre, ya desde muy joven en Stefano nació una curiosidad inagotable frente a las tecnologías innovadoras en medicina que  resultó en una atracción muy fuerte hacia la medicina misma como profesión:

Cuando era pequeño , cuenta, tendría siete, tal vez ocho años, estaba con mi padre en la boda de un primo. Estábamos sentados en la parte de atrás de la iglesia cuando a un cierto punto llaman a mi padre:

-Eugenio, ¡sal que hay un caballero que se siente mal!

Yo estaba solo con mi padre y, al seguirlo, veo a este caballero que yacía en el suelo sufriendo un paro cardíaco; entonces mi padre comenzó a darle un masaje cardíaco, y el caballero volvió en sí.

Yo no podía creer lo que había presenciado, ¡estaba maravillado!  

De este maravillarse, de escuchar las conversaciones sobre temas  médicos en casa y de lo que su padre le contaba sobre su nacimiento, su curiosidad se vio profundamente estimulada y su corazón se abrió a la medicina.

Al crecer,  Stefano escogió el bachillerato científico.  Dado que  latín e historia no eran sus asignaturas favoritas porque estudiar el pasado lo aburría,  eligió las asignaturas de física y ciencias porque  lo que le gustaba era la evolución, la novedad. Al momento de preparar su tesina de grado  desarrolló el tema de la clonación.

Cada especialización parecía obligarme a estudiar un solo órgano  y por tanto a perder la visión de conjunto.

Debido al  inmenso placer que sentía en el descubrimiento de novedades científicas y médicas, la medicina fue una elección clara.   Pero luego, durante los últimos años de la universidad, al tener que elegir una especialización, no lograba decidirse porque cada especialidad le parecía limitante:

Cada especialización parecía obligarme a estudiar un solo órgano o aparato y  a perder la visión de conjunto. Quizás para entonces y sin saberlo todavía ya estaba buscando un camino más «holístico».  Luego, en el período en que estaba buscando mi camino y estaba evaluando la forma de ejercer mi profesión de médico, como sucede en la vida, conocí a un querido amigo que ya estaba haciendo su especialización  y que me sugirió que fuera a asistir a su departamento de ginecología.  En ese momento, ya en el quinto año de universidad, yo ya había pasado por varios repartos así que  decidí hacer una prueba para ver si me gustaba o no, y así comencé a asistir al reparto de ginecología y obstetricia.

Y allí, en ginecología, que es un reparto marcadamente  quirúrgico, Stefano volvió a encontrarse con el equipo de doctores que lo habían traído al mundo y que habían seguido su caso único en la época, equipo que lo acogió inmediatamente con simpatía.

Inmediatamente me  enseñaron muchas cosas; después de  poco tiempo también comencé a asistir a la sala de operaciones y a la sala de partos. La experiencia quirúrgica y médica, además de la experiencia humana que adquirí durante esos años, siempre se mantendrán en mi corazón .

La tesis, consecuentemente, decidió hacerla en ginecología; intentó durante un año decidirse por una especialidad, pero había algo que no le cuadraba del todo. Una vez graduado y con más responsabilidad y autonomía en el departamento, se dio cuenta de que hablaba mucho con los pacientes:

Cuando le decían «Gay, vaya a visitar la cama número tres; tome el historial médico de la cama número 5 »  la consulta duraba una hora porque escuchaba a los pacientes durante mucho tiempo, les preguntaba cómo estaban además de informarse sobre el  aspecto puramente médico. Así que durante estas visitas suaptitud para visitar a las personas  como una totalidad  y no solo como un órgano enfermo, vovlvió a aflorar.

Sin embargo  cuando lo llamaban para ir al quirófano, realmente no quería ir, su vocación no era quirúrgica:

Algo no cuadraba, mis colegas siempre estaban muy entusiasmados de pasar la mañana en la sala de operaciones, mientras que yo realmente  no. No me entusiasmaba. Me di cuenta de que yo no era cirujano, que prefería la parte clínica. Poco a poco estaba empezando a ver mis tendencias y actitudes.

Sin embargo, la elección de asistir al departamento de ginecología lo ayudó a graduarse, a hacer su tesis y mantenerse en contacto con las emociones que tal vez en ningún otro departamento hubieran sido posibles:

De hecho, durante mi experiencia en el reparto de obstetricia en brevísimo tiempo pude presenciar el nacimiento de la vida y tener la experiencia del dolor; a veces, en el reparto de cirugía y oncología ginecológica pude presenciar el riesgo de la  muerte .

Si pudiera regresar en el tiempo, haría todo mil veces de nuevo.

Cuando ejercí como médico de familia,
aprendí  a ver al paciente  como una persona
y no solo como un órgano enfermo.

Después de graduarse y antes de decidirse por una especialización, el ya Dr. Gay empezó a hacer lo que hacen los médicos jóvenes:

Comencé a adquirir un poco de experiencia como médico de turno  en el ASL de Asti y también como médico de familia. Estas actividades me dieron la oportunidad de visitar a las personas de acuerdo con una visión global y no reduccionista, una visión general según el tipo de medicina que yo quería practicar y a la cual  hacía referencia en mis consultas.

Al final, la experiencia duró ocho años como médico de turno, con turnos nocturnos, y cinco años en paralelo como médico de familia.  Inmediatamente me di cuenta de que estar de turno en las noches  era muy similar a lo que mi padre había hecho frente a la iglesia unos 20 años antes, es decir, rescatar a las personas en situaciones emergencia. Esto me gustaba mucho. Y puedo decir que aprendí a ser médico gracias a esa fuerte experiencia prolongada y autónoma en la que tenía que saber cómo enfrentarme y resolver muchas situaciones difíciles.

 

Y en esos años de mayor experiencia y capacitación práctica, continuó observando como era el ejercicio de su profesión y comparándola con lo que su corazón sugería. Pero fue la práctica como médico de familia lo que finalmente lo hizo entender su camino:

Cuando era médico de familia, aprendí por un lado a ver al paciente finalmente como una persona y no solo como un órgano enfermo. Aprendí a hacer las visitas domiciliarias  y a manejar tanto el episodio de sufrimiento agudo como el manejo de la prevención y la educación para la salud. Pero desafortunadamente noté que con demasiada frecuencia me encontraba prescribiendo siempre los mismos medicamentos, siempre a las mismas personas, que siempre tenían las mismas enfermedades. Después de unos años de práctica esta verdad se hizo evidente. Asi que tuve que revisar el significado de curación y sananción nuevamente porque ningún paciente parecía hacer un cambio importante en la vida hacia una concepción de salud que se entendiera en 360 grados.  Además,  a menudo había poco tiempo en la clínica para manejar al paciente de una manera más integral. Noté también que  muchas veces me encontraba diciendo esas cosas que los médicos a menudo decimos pero de las que realmente no sabemos el significado científico: 

  • -Señora, por el estrés se está generando una gastritirs, se debe calmar.-
  • -Mire, si no modifica su estilo de vida, se arriesga a sufrir un infarto.-
  • -Señora, le prescribo este tratamiento pero usted con esta psoriasis está muy estresada.-

Eran cosas que se decían así, casualmente,  entre una receta y otra. Realmente no sabíamos el significado científico de palabras como «estrés».

Con la psicosomática fue amor a primera vista

Había aprendido a ser un médico de guardia, había aprendido a ser un médico de familia. Desarrolló un excelente ojo clínico, pero al final entró en crisis porque lo que estaba haciendo ya no era suficiente. Sintió un fuerte deseo de ampliar su visión de la atención al paciente , pero aún no tenía suficiente evidencia científica para respaldar su visión de la sanación:

En esos años seguí buscando mi camino y mi visión de la sanación y la atención al paciente. Aun sentía que me faltaba algo. Y una vez más allí, así como me había sucedido antes en ginecología, cuando el estudiante está listo de alguna manera llega el maestro. En ese momento, me había graduado hacia unos 3-4 años, y otro amigo muy querido, un médico dentista,  me dijo:

  • – Oye, hay una conferencia de un psicólogo que habla sobre psicosomática y medicina integrada. ¿Por qué no vienes y escuchas? 

Yo llevaba un año haciendo  yoga como práctica personal, pero estaba buscando algo más científico, así que fui a Boloña para asistir a la primera conferencia sobre psicosomática. Me bastó escuchar las primeras palabras de la conferencia: fue amor a primera vista para mí. 

Durante el curso  de psicosomática, el docente  que lo dictaba  les hacía aplicar sobre si mismos los instrumentos psicológicos y comportamentales que explicaba en clase. Y para Stefano, que sufría un poco del temor de hablar en público, fue fundamental experimentar sobre si mismo y poner dichas herramientas a prueba:

Siempre he sentido curiosidad, además de ayudar a otros, de conocerme a mí mismo, por lo que este enfoque «práctico» se me adecuaba perfectamente. Este camino también fue humanamente fundamental porque me permitió verificar, experimentando sobre mí mismo, el significado de orientar mi vida con respecto a lo que me hacía feliz y no a lo que tenía que ser para los demás. Por segunda vez me enamoré de la medicina y lo que era  para mí el verdadero cuidado del ser humano; en  la psicosomática finalmente encontré la pieza que faltaba y que había intuido durante mucho tiempo pero que no había podido identificar.

Esos años de estudio de la psicosomática han eliminado el miedo a la enfermedad del Dr. Gay; él entendió que cada disfunción es el resultado de un proceso mucho más amplio. Entendió que todo puede tener sentido, deconstruyendo así el concepto de casualidad y desgracia.

La enfermedad tiene un carácter multifactorial y sistémico, puede surgir de un estrés psicológico, de un mal estilo de vida, de una dieta incorrecta, etc.

Pero su espíritu de erudito y su curiosidad por las innovaciones lo llevó nuevamente a estudiar y actualizarse porque ya había encontrado su pasión. Y así, en el Departamento de Neurociencia de Turín , completó su carrera profesional con la maestría en PNEI (psiconeuroendocrinoinmunología), una nueva disciplina que explica y propone   lo que la psicosomática ha estado sosteniendo durante algún tiempo, ampliando el concepto de enfermedad de acuerdo con una visión multifactorial más precisa y científica:

 

 

Esos cinco años en  la  escuela de psicosomática y   la capacitación en PNEI me permitieron entender  hasta que punto podemos ser los arquitectos de nuestra salud.  A través de diferentes experiencias comprendí el origen de ciertas enfermedades en personas con un estilo de vida aparentemente saludable. Siempre me había preguntado por qué se enfermaban. Las neurociencias y las teorías de la conexión mente-cuerpo me han permitido comprenderlo, así como enfocarme mayormente  sobre la importancia de la psique y el manejo del estrés en el desarrollo de la enfermedad, retomando los estudios que originalmente fueron uno de mis puntos de referencia científica, las teorías del dr.Henri Laborit y de lo que hoy sostiene la Epigenética.

Ese viaje personal y profesional también le permitió al Dr. Gay acercarse a sus pacientes de manera diferente. Como él mismo explica:

Yo tenía ya un enfoque muy empático y muy sensible que cambió porque mi profesión cambió. Ya no soy un médico de familia, que hace consulta con 20 pacientes al día y no tiene tiempo de dar ese enfoque clínico e integrado que era fundamental para mí. Por eso  abrí una clínica de psicosomática.Hoy mis consultas médicas duran una hora y media, la gente sabe que puede hablar de cualquier cosa conmigo. Y hoy, tal vez, me doy cuenta de que realmente puedo dedicarme a ellos y a su salud de acuerdo con lo que está más en sintonía con mis sentimientos .

Lo más bello de todo esto , dice el Dr. Gay, es que esta experiencia de estudiar la conexión cuerpo-mente le ha permitido aprender a no juzgar  ni a sí mismo ni a sus pacientes:

No es que  antes fuera muy prejuicioso, pero estudiando psicogenealogía y epigenética, aprendí que nuestras acciones son causadas y condicionadas también por una conciencia superior, ya sea por la historia familiar de cada individuo, por una conciencia espiritual o colectiva. Y luego me di cuenta de que cada paciente es único.  Frente a mí en la clínica ya no hay una gastritis o una dermatitis para ser tratada,  sino una persona con sus sentimientos, sus conocimientos, sus creencias sobre su estado de salud, como la define la literatura médica que se refiere al proceso de humanización. de cuidado del paciente.Y esto hace que mi profesión sea fantástica porque cada vez es un nuevo descubrimiento y cada vez aprendo algo nuevo de aquellos que son mis verdaderos maestros: los pacientes .

El médico no es Dios.

Para Stefano escuchar al paciente,darle consejos sobre su estilo de vida, ofrecer técnicas de bienestar para superar pequeños y grandes momentos de estrés es tan importante como prescribir medicinas:

Hay estudios científicos estadounidenses que afirman que si cada persona realizara un trabajo psicológico sobre sí misma, el presupuesto de salud estadounidense disminuiría dramáticamente.

El médico no es Dios. Por el contrario, para mí Dios se ha convertido en el paciente; nosotros los médicos solo podemos acompañarlo para que entre en contacto con la «divinidad» o la sabiduría innata que él es en sí mismo. Después de un examen médico exhaustivo y las prescripciones apropiadas, en la clínica simplemente le señalo a la persona algunos aspectos sencillos de su vida que podría modificar, mostrándole cómo la enfermedad está comunicando algo mucho más profundo que va mas allá del síntoma. Es importante anotar que  mis consultas no reemplazan un apoyo psicológico.

Me di cuenta de que no soy yo quien controla todo, ni tampoco soy el médico que salva a la persona. Soy simplemente un puente que conecta al paciente con su camino de auto-sanación para mantenerse sano de manera autónoma .

¿Qué quisiera transmitirle a otros colegas y profesionales de la salud?

Me gustaría transmitir ese amor a primera vista que tuve hace años cuando descubrí mi camino, mostrándoles así las nuevas fronteras de la conexión cuerpo-mente y de la PNEI. Estas herramientas, de hecho, son muy innovadoras, con amplios estudios científicos, pero aún poco conocidas. 

Esto lo hago principalmente  a través de la Escuela de Medicina del Ser de la que soy fundador.

A menudo digo en clase que no confíen solo en mis palabras. Pónganse a la prueba, investiguen, estudien y nunca den nada por sentado. Y a través de la propia experiencia personal, se puede comprender que la curación  puede ser iniciada por el médico, pero la sanación pertenece solo al paciente o, más bien, a la persona que ha sido educada para hacerse responsable de su aspecto corporal, emocional, sentimental y conductual, contribuyendo asi a un verdadero acto de co-creación .

¿Proyectos para el  futuro?

Espero que la medicina se vuelva cade vez más y más humana y que  comience a escuchar la psique y quizás el alma de los pacientes.

Desde que me gradué ,hace  ya 13 años, comencé a acumular algo de experiencia. He integrado mis estudios a lo largo del tiempo con entrenamiento en técnicas de hipnosis y bienestar. Pero para mi futuro profesional, debo decir que realmente me gustareia transmitir la base científica de la medicina integrada que trata tanto el cuerpo como la mente de la persona porque creo que es un proceso imprescindible para lo que debería ser una medicina más humana.

Por eso en mi futuro, además de continuar manteniendo viva mi pasión médica a través del estudio y la actualización que durarán toda la vida, me gustaría divulgar lo que para mí debería ser un modelo de atención y cura, más allá de conceptos como «convencional o poco convencional ”, que considero obsoletos.

La medicina es una sola,
aquella al servicio de la persona
a 360 grados.

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